18 julio, 2010

Haciéndole frente al frió como debe ser....Todos juntos...





Sábado. Tempranito el sol prometía una buena jornada. Pasando el medio día parece que aprovechó el lindo día y se fue a pasear el sol, ya que nos dejo en manos de las nubes que hacían aún más fría la mediática ola de frío polar

Llegamos un poco tarde porque nos demoramos preparando la chocolatada.

Había más chicos de los que nos imaginábamos. Genial.

Estaba Carlitos. Después de mucho tiempo nos acompañaba otra vez. También vinieron sus hermanas; rosa con los chicos también se sumó a la caravana.

Una vez todos a bordo partimos hacia el galpón 15. Amontonados en el cole partimos desde la plaza de Pocho.

Al llegar…a organizarnos: ver que no se pierda nadie, entrar por grupos al galpón, convencer a los Vagabundos que preferían quedarse afuera en el parque bailando hip hop (aunque después se re coparon, y en parte se salieron con las suyas porque hicieron una demostración de su arte en el medio de la muestra).

A 15 minutos del arribar el cole a la puerta del galpón 15, la muestra parecía invadida por pibes y pibas de Ludueña, y de los clubes El Luchador y El Federal, del barrio La Republica (recientemente recuperados por la juventud del barrio)

Después de un par de horas ahí adentro, nos cruzamos a merendar en el parque, disfrutando del sol que asomaba tímidamente de a ratos, y aprovechando la chocolatada calentita para gambetearle al frío. Entre todos.


05 julio, 2010

El fondo es gris, pero los colores resaltan!


Tarde gris... amenaza de lluvia…

Algunos suponemos que quizás, deberemos volver otro día para remontarlos. Otros, seguramente mas positivos, afirman que no hay drama, que no va a llover. Esperemos. La verdad, que sería un garrón que este cielo gris amenazante nos arruine la tarde.

La ansiedad brota de cada gesto, de cada palabra. Ansiedad por ver cómo se elevan esos rectángulos coloridos.

Finalmente…todo está listo. Solo falta ir hasta la canchita y…

…allá vamos. Cada uno con su barrilete en una mano, y una bolsa llena de alegría, entusiasmo y ansiedad en la otra.

Algunos asombrados, otros contentos, algunos un poco mas indiferentes pero no menos percatados, los vecinos. Por las calles que nos llevan hasta la canchita, en sus veredas, asoman de sus casas muchas caras curiosas que veían con atención el desfile de una bandada de pibes y pibas le agregaban color a esas calles. Quizás, tras nuestro alejamiento algunos siguieron hablando de las sonrisas con caras de los chicos (si, en algunos era mas grande la sonrisa que su cara); quizás no. Es lo de menos.

Por fin arribamos al campito. Ahora… a ensayar alguna técnica… o simplemente improvisar.

Arriba, la amenaza de lluvia sigue latente…abajo…los sueños de los pibes para hacerle frente.

Elevándose, junto con sus sueños y sus ganas de cambiar este cielo gris, los barriletes.

Como pinceladas de alegría y sueños que fulminan con un poco de color la inevitable realidad que les tocó en suerte, los barriletes elevábanse surcando el cielo gris.

Algunos más altos, otros no tanto, pero todos, vuelen o no, esconden entre sus cañas y sus paños de colores el sueño de un pibe, el sueño de agregarle color al cielo. A este fondo gris que ellos no eligieron, y que seguramente, van a cambiar.