21 junio, 2011

Crónica de un lunes graficado



Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, no socializan los medios de producción y de cambio, no expropian las cuevas de Alí Babá. Pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable.

Eduardo Galeano

Por que será que las cosas no siempre salen como esperamos? No lo se. Lo único que sé al respecto, es que muchas veces, que las cosas no salgan como las esperamos, es lo mejor que nos puede pasar.

Así sucedió cierta tarde fría de cierto lunes de junio. Que podría ser hoy. O la semana pasada. En fin, eso es secundario. No llegamos al taller con las mejores expectativas -en vistas a lo que había sucedido en los encuentros anteriores. Todo hacía suponer que seria como los demás: tiramos una propuesta, solo algunos la toman, pero por un tiempito, hasta que se aburren, o simplemente tienen ganas de hacer algo diferente. Como sea, eso nos hace sentir por momentos que en algo le estamos errando desde la coordinación del taller. De todos modos, también está bueno que propongan los chicos y acomodemos el taller en función a eso. De hecho, eso fue lo que sucedió hasta el mencionado lunes por la tarde.

La propuesta aquella vez iba a ser calcar historietas para luego cambiar los diálogos -y por lo tanto la historia misma- pero algo hizo que nos olvidemos lo más importante: hojas para calcar, claro. Ya fue, veamos que sale.

No eran muchos pibes. Solo tres. Armamos el mate, para acompañar restos de torta de un cumpleaños que ya paso, pero que todavía sigue pasando. Al mate, y la torta, se sumó la grata compañía de Cesar -o Andrés, como prefieran llamarlo- un compañero del Taller de Educación Popular.

¿Qué tal si contamos una historia entre todos y la vamos dibujando en el pizarrón? Parece que gustó la idea. Y ahora? Ah, cierto, tiremos ideas para la historia. ¿Que tal contar la historia de cierta niña que cumple años mañana? Listo, tenemos el personaje, ahora solo falta la historia...

…y así, entre lluvias, cataratas, y salpicones de ideas fue construyéndose una historia.

Quizás la participación espontánea y momentánea del Chipi y de Samuel le aportó el toque de creatividad que nos faltaba. Quizás la historia representada en el pizarrón haya sido lo de menos. O no.

Quizás además del toque de creatividad que nos aportaron los pibes nos faltaba un toque de optimismo, y un toque de creer en que, quizás, cierta tarde de cierto lunes frío, las cosas no salen como suponemos, y algo puede salirse de los planes. Y eso, en ese momento, quizás es lo mejor que nos puede pasar.

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